El silencio de la Tiyoweh  – Cuento Ancestral del Bosque

Hoy he vuelto a ver Cha’kwaina (El que Llora), el anciano vive en un bosque donde todo es quietud, paz y espiritualidad. Me gusta pasearme bajo sus árboles, respirar su aire y sentarme a escuchar el silencio.


El anciano del Bosque que Llora me ha explicado un cuento ancestral que habla de la Tiyoweh (La Quietud)


Cuando entramos en la Quietud y escuchamos, tenemos la oportunidad de sentir la vida que nos rodea. Tenemos la oportunidad de ser una parte del mundo natural vivo y vibrante.

Este lugar lo denominamos Tiyoweh, puede abrirnos una nueva comprensión de nosotros si conseguimos dejar aparte la voz de la mente.

La Quietud aporta una serenidad profunda a nuestros corazones y una fuerza vital a nuestros cuerpos. Cuando practicamos la entrada al silencio en plena naturaleza, no hay separación entre las criaturas del bosque y la amabilidad de nuestros corazones.

Tomar tiempo para buscar el silencio del Tiyoweh y para escuchar es un acto de persona inteligente. Porque es en este lugar de serenidad donde nos convertimos en Unidad. A través de la Unidad, descubrimos la alegría de estar vivos.

Cuando  ha acabado, los dos hemos seguido sentados uno junto al otro escuchando el silencio. El tiempo pertenece a la esencia de lo que somos los seres humanos, pararse a escucharlo y llegar a conectar con ello es muy revelador.  Nos enseña quienes somos, de donde venimos y que podemos hacer por nosotros y por la vida.

Cuando Cha’kwaina (El que Llora) me ha acompañado hasta el umbral del Bosque para decirme adiós, los dos estamos pletóricos, un día más la Madre Naturaleza nos ha hecho un maravilloso regalo, la Unidad.

 

 

  • Pintura de Diane Romanello
  • Cuento de Montserrat Monleón Hoces inspirado en la frase sobre la Tiyoweh del libro “La Medicina de la Tierra” de Jamie Sams.

Acerca de Tiempo de Nada

El ser humano es complejo e imperfecto y así soy yo, aprendiendo cada día de lo que la vida me ofrece. Filosofía que reflejo en las poesías que nacen de mí. Emociones, sentimientos, reflexiones que deseo compartir desde este tiempo de nada.
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8 respuestas a El silencio de la Tiyoweh  – Cuento Ancestral del Bosque

  1. Eneiceo dijo:

    Unidad entre dos seres
    Unidad entre cuerpo y mente

    La quietud… y una buen respiración voluntaria para captar la paz de nuestros alrededores 🙂
    Un abrazo Montserrat

  2. La serenidad que puede alcanzarse, abriendo las puertas de nuestra alma al mundo que nos rodea, es un espectáculo simplemente maravilloso. Todo orgullo humano y sentimiento de falsa superioridad queda atrás. Nos reconocemos que simples pasajeros en esta larga vida por experimentar. Es bueno poder pensar, y gastar algunos de esos pensamientos en el hecho de darnos cuenta, simplemente, de que estamos aqui. De que estamos vivos y aún tenemos mucho por vivir.

    Buena historia 🙂
    Un abrazo

    • Muchas gracias por tus palabras que siempre me aportan.

      Sentirse formar parte de un Todo es lo que da más relevancia a este paso por la vida como tu muy bien expresas como simples pasajeros. Pasamos por la experiencia de vivir a veces de soslayo y la vida es demasiado preciosa como para dejar pasar las cosas que realmente importan y que tenemos a nuestro alcance, las que no se comprarn con dinero.
      Escuchar el silencio es una de ellas, él te trae la brisa del viento, el canto de los pájaros, el sonido de las hojas de los árboles, el del agua del riachuelo, y así tantas cosas que es una gozada. Ser uno con la Madre Naturaleza.

      Alma y espíritu = Equilibrio = Unidad

      Un abrazo querido Adlien.

      Montserrat

  3. Rey del viento dijo:

    Me he enfrascado en la lectura y dejándome llevar he sentido la dulce sensación de que tus palabras me abrazaban; hablas de cosas que son ciertas pero que normalmente no las echamos cuentas: encontrar la paz en el silencio e integrarse en la naturaleza, siendo uno con ella, es un camino certero hacia la quietud y la paz interior, a veces pienso que no sé estar tranquilo, siempre tengo en la cabeza mil cosas por hacer, me encantaría tener la fuerza de voluntad suficiente para llevar a la practica las enseñanzas de este profundo cuento.

    Un beso muy grande Montserrat, ya sabes que tienes un sitiuco muy grande en mi corazón, te lo has ganado.

    • Muchas gracias por sentir así mis palabras. En el mundo en el que vivimos hoy con todas las presiones que nos vienen dadas, como muy bien dices muchas veces no le echamos cuentas a una manera de encontrar la paz, el equilibrio interior, la espiritualidad.

      Integrase a la naturaleza es una manera de poder alimentar nuestra alma, en ella están guardados los tesoros de la Humanidad.

      Te agradezco este sitiuco en tu corazón, es recíproco.

      Un abrazo querido amigo.

      Montserrat

  4. fernando dijo:

    Estimada Montserrat, hermoso cuento. Me sorprendi al ver al final que te habias inspirado en el libro tan maravilloso de La Medicina de la tierra, e increiblemente llegue a tu cuento buscando algo sobre Tiyoweh, que lo habia leido de Jamie Sam. Como gira todo. Un placer haberte encontrado. Les dejo este hermoso texto del mismo libro. Fernando de Uruguay

    “Los primeros sonidos: el primer sonido que cualquier ser humano oye es el doble latido del corazón. En el útero materno experimentamos una sensación de seguridad y un sentimiento de pertenecer a alguien porque oímos los latidos de nuestro corazón y como si se tratara de un eco, los latidos de nuestra madre, que nos llevará dentro durante nueve lunas. Cuando llegamos al Camino Terrenal a través del milagro del nacimiento, el segundo latido que oíamos desaparece. En el fondo, los seres humanos notan que les falta algo y muchas veces pasan por la vida buscando ese latido que les falta. Encontramos el latido que nos falta cuando escuchamos a la Madre Tierra y encontramos a Tiyoweh, la Quietud. En este lugar silencioso, podemos oír la pequeña y tímida voz dentro de nuestros corazones, y mediante esta experiencia, podemos redescubrir la sensación de seguridad y pertenencia. El latido de la Madre Tierra nos recuerda que nunca estamos solos. Nuestra verdadera Madre, la Tierra, está siempre presente para nutrirnos y darnos reposo. Todo lo que nos pide es que nos paremos a escuchar el segundo latido” Jamie Sams, “La medicina de la Tierra” pág. 119

    • Estimado Fernando! Muchas gracias por tus palabras y por esa magia de la vida en la que todo gira y te ha traído hasta aquí. Has escrito un texto que me gusta mucho. El día que lo leí me hizo reflexionar y lo tengo como un tesoro. Otra de esas casualidades de la vida que nos conectan. Que grande es ese latido que nos une a todos: El de la Madre Naturaleza. Encantada de conocerte. Saludos

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