
Alma de cigüeña,
aportas tú la esencia
a mi cielo azul.
Hoja perenne,
vistes de clorofila
mi forma de sentir.
Marea de los mares,
amaras con tu agua
la sal de mi vivir.
Espíritu del tiempo,
acunas en tu anhelo
mis ganas de existir.
Corazón de pájaro,
libre como el viento
en hábitat hóstil.
Raíces de cemento
sóis parte del tiempo,
ahora yo ya tengo
capacidad de decidir.
Raíces de cemento
formáis parte de mi.
- Pintura de Johan Thörnqvist
- Poesía: Montserrat Monleón Hoces – Licencia Creative Commons-

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Acerca de Tiempo de Nada
El ser humano es complejo e imperfecto y así soy yo, aprendiendo cada día de lo que la vida me ofrece. Filosofía que reflejo en las poesías que nacen de mí. Emociones, sentimientos, reflexiones que deseo compartir desde este tiempo de nada.
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Corazón de pájaro,
libre como el viento
Me a encantado esta frase, sabes creo que me la aplicaria…
Que belleza tus escritos, saben a vivencias…
Besitos y dulces sueños mi niña
Tantas cosas han ido proporcionándote ese solido paso, unas raices de cemento para afianzarse al mundo. Pues a caminarlo, y si siempre lo vas regando con esa alegría, ¿que más puede pedirte?
Un Beso
Querida amiga otra semana que se nos va, como corre el tiempo…Te deseo un fin de semana tranquilito y disfruta sal a pasear yo hoy e estado un ratito en la playa paseando , aqui en almeria a hecho un dia de primavera ya
Besitos guapa
y me despido con esto ;
Padre Nuestro, que estás en los cielos,
¡por qué te has olvidado de mí!
Te acordaste del fruto en febrero,
al llagarse su pulpa rubí.
¡Llevo abierto también mi costado,
y no quieres mirar hacia mí!
Te acordaste del negro racimo,
y lo diste al lagar carmesí;
y aventaste las hojas del álamo,
con tu aliento, en el aire sutil.
¡Y en el ancho lagar de la muerte
aun no quieres mi pecho oprimir!
Caminando vi abrir las violetas;
el falerno del viento bebí,
y he bajado, amarillos, mis párpados,
por no ver más enero ni abril.
Y he apretado la boca, anegada
de la estrofa que no he de exprimir.
¡Has herido la nube de otoño
y quieres volverte hacia mí!
Me vendió el que besó mi mejilla;
me negó por la túnica ruin.
Yo en mis versos el rostro con sangre,
como Tú sobre el paño, le di,
y en mi noche del Huerto, me han sido
Juan cobarde y el Ángel hostil.
Ha venido el cansancio infinito
a clavarse en mis ojos, al fin:
el cansancio del día que muere
y el del alba que debe venir;
¡el cansancio del cielo de estaño
y el cansancio del cielo de añil!
Ahora suelto la mártir sandalia
y las trenzas pidiendo dormir.
Y perdida en la noche, levanto
el clamor aprendido deTi:
¡Padre Nuestro, que estás en los cielos,
por qué te has olvidado de mí!